Monumento de La Islita

 

El 20 de Diciembre de 1995 inauguramos El Monumento

a la inculturación de nuestro carisma en el Caribe

y a su recreación por Misioneros y Laicos asociados,

a la parábola del árbol que crece y cobija.

 

Un monolito de tres metros levanta una cruz de varillas rústicas

que consagra el sitio y le aporta el sentido profundo.

Una sugerente dedicatoria bíblica:

“Los justos florecerán como palmeras,

plantados en la casa del Señor (Salmo 92).

Serán un árbol plantado junto al agua,

arraigado junto a la corriente (Jeremías 17)”.

 

Los corazones de Jesús y María con sus bocas abiertas,

en la visión encendida de Joaquín Fundador.

El azul oscuro del Atlántico que nos une y separa,

el azul celeste y el verde de las ramas donde anidan las aves.

Las tres primeras palmas dedicadas alargan sus diez metros

hasta la eternidad:

 

A “Joan Horrach García, M.SS.CC.

(Montuiri 9.1.1912 – Santiago Rodríguez 21.3.1955)”,

con una mata de plátano que evoca

al siervo que el amo eligió porque fue buena cepa.

 

A “Vicente J. Yábar Andueza, M.SS.CC.

(Artajona 23.7.1929 – Santo Domingo 31.3.1977)”

y la caracola que simboliza su espíritu contemplativo

y su voz misionera que resonaba como un fotuto.

 

Entre estos dos sacerdotes caídos en el camino,

una humilde mujer como flor disecada por la enfermedad

sobre un papel de estraza:

A “Molola (Angela Santos Cayetano), M.L.SS.CC.

(Monte Plata 4.1.1933 – Santo Domingo 16.11.1992)”,

la primera laica asociada en su lecho del sacrificio.

 

En Memoria, para que todos comprendan (J. Reynés, MSSCC)