IDENTIDAD Y MISIÓN

 

 

De los ESTATUTOS DE LOS LAICOS MISIONEROS DE LOS SAGRADOS CORAZONES


 

Los Laicos Misioneros de los Sagrados Corazones (L.M.SS.CC.) hemos recibido del Corazón de Jesús el don de la vocación laical y la participación en la espiritualidad sacricordiana y misionera del P. Joaquim Rosselló (1).

Consideramos al P. Joaquim Rosselló nuestro Fundador, porque a través de su obra hemos descubierto la espiritualidad de los SS.CC. como el tesoro escondido en el campo de la Iglesia, y deseamos asociarnos, en algún grado, a la Congregación de Misioneros que fundó (4). 

Llegan los tiempos nuevos profetizados por el P. Joaquim en su Testamento, cuando todos los cristianos acudirán a esos centros de amor divino (7).  

 

Los L.M. nos definimos contemplativos del Traspasado (10).

Como Pueblo de Dios caminando en la historia, somos invitados a formar una Iglesia centrada en el misterio pascual, en su vertiente de muerte y resurrección. Una Iglesia icono de la Trinidad que presenta un rostro de Dios que es Padre y Madre, un Hijo que es Misericordia y Liberación y un Espíritu que es Comunión y Aliento misionero. Una Iglesia traspasada como María, situada al pie de la cruz, en la contemplación y en el servicio a los traspasados. 

Una Iglesia de comunión, en la Alianza de los Corazones de Jesús y de María. Una Iglesia que celebra, se alimenta y anticipa el Reino por los sacramentos que nacen del costado abierto del Redentor y que llegará a la plenitud cuando Cristo vuelva. Una Iglesia Misionera, que anuncia el Evangelio del Amor de Dios (12).

 

Los Laicos Misioneros, al igual que los Corazones de Jesús y María, sentimos la pasión por el Reino (13).

El sacramento del matrimonio convierte a los esposos en otro signo expresivo del amor de Cristo a su Iglesia. Los Sagrados Corazones, que son dos en uno, nos sirven de inspiración para hacer de la familia una Iglesia doméstica (16).

En un mundo sin corazón, queremos ser constructores de la Civilización del Amor, que consiste en el Reinado del Corazón de Cristo. Las relaciones laborales, la defensa de los derechos humanos, la promoción de la justicia, los medios de comunicación, las asociaciones de vecinos y la actividad política son por eso nuestro campo propio (17).

 

En todas partes, los Laicos Misioneros nos definimos como servidores del Traspasado en los traspasados, que es nuestra manera concreta de consolar a los afligidos, curar a los heridos, liberar a los oprimidos, defender la vida donde esté amenazada, evangelizar a los pobres (19).

 

En una palabra, "lo que el alma es en el cuerpo, esto han de ser los cristianos en el mundo" . Viviremos nuestra misión laical como la sal y la levadura de que hablaba Jesús, o el fuego y el buen aroma de que hablaba el Fundador. Los L.M.SS.CC. nos sentimos enviados a poner amor allá donde no hay corazón (20).