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Dónde estamos:  Fundaciones

 

Al fallecer el Fundador en el año 1909 la Congregación tenía cuatro casas, todas ellas en suelo mallorquín. Otra fue erigida en Sóller en el año 1920. Luego, en 1924, acontece el deseado salto fuera de la isla. Es el turno de la casa de Roma, una residencia para los estudiantes destinados a sacar algún grado académico y para el Procurador.

En 1928 la Congregación abrió una humilde residencia en Vallcarca, un barrio periférico de la ciudad condal. En 1936, al estallar la guerra civil, fueron inmolados tres presbíteros y dos hermanos coadjutores. El antiguo santuario fue erigido en parroquia en 1948. La Comunidad es titular de una escuela anexa a la casa.

Justamente en 1936 se puso la primera piedra de una escuela apostólica o seminario menor junto a la ermita de la Virgen de Jerusalén, en la población de Artajona (Navarra), en el norte de España. Una edificación de grandes dimensiones. En sus mejores tiempos albergó muchas vocaciones. En Madrid la Congregación administra y dirige el Colegio Obispo Perelló, con más de mil quinientos alumnos. Y en Valencia, el Colegio San Pedro Pascual, también muy numeroso.

 

 

 

El Superior General y un Laico misionero ante el mapa de presencias de la Congregación

 

En el año 1941 el Instituto se hizo cargo del Seminario Diocesano de Río IV (Argentina). Actualmente tenemos una parroquia en Buenos Aires y una casa de inserción en la periferia (Barrio "22 de Enero"). Ambas casas cobijan a los candidatos a misioneros del teologado internacional, donde estudia un buen número de africanos. A cargo de la Congregación está un centro misionero en Valcheta (Patagonia), que exige mucha generosidad y sacrificio a quienes cuidan de él. El clima es desapacible y el desierto parece no tener fin.

Llegaron los primeros congregantes a la República Dominicana en 1954. Se hicieron cargo de varias parroquias, especialmente en la empobrecida Línea Noroeste. Unas se han dejado, pero se han asumido otras de acuerdo a las necesidades y a la voluntad de los obispos. Está en funcionamiento una Casa de espiritualidad y de promoción (La Islita), que pretende ser como un oasis en el mismo centro geográfico del país. Diversificamos así las tareas pastorales, exploramos nuevos modos de incidir en el futuro y de no hipotecar toda iniciativa en manos ajenas.

La casa de formación del barrio de La Altagracia de Herrera está ubicada, desde inicios de la década de los 80, en un lugar muy pobre por expreso deseo de la Delegación, aunque el edificio se trasladó y se amplió posteriormente. Pero sigue en el mismo barrio. Los futuros pastores no pueden distanciarse del pueblo llano, de las grandes mayorías del país. Su servicio es para los pobres y no solamente deben vivir por y para ellos, sino también con ellos. 

En el país los Misioneros han tenido una notable incidencia gracias a las tareas parroquiales, las labores docentes en el campo de la Biblia y la teología, los escritos en la prensa, así como por sus pronunciamientos en favor de los ciudadanos más marginados. El número de vocaciones nativas ha tenido notables altibajos.

El año 1957 llegó el turno de la fundación cubana. Pero los planes de futuro se desmoronaron a causa del régimen castrista. Luego, en el año 1960, la Congregación puso el pie en Puerto Rico. Actualmente dirige allí tres parroquias y un colegio. También desarrolla alguna labor en la docencia de la teología y en la pastoral penitenciaria.

En 1968 se cumplió el viejo sueño de fundar en tierras africanas. Rwanda, pequeño país del centro de África, fue el país escogido. Poco se imaginaban los primeros misioneros el drama que se desataría, andando los años, sobre la población y sobre ellos mismos, debido a las rivalidades étnicas y los intereses de las grandes potencias. Las tensiones y los enfrentamientos siguen bajo el rescoldo. Los misioneros tratan de ser agentes de reconciliación y acompañar diversos itinerarios vocacionales.

Precisamente debido a los impactantes acontecimientos de Rwanda la Congregación buscó otro país africano en que poner el pie.  Así los congregantes allí establecidos podrán apoyar y alentar a los misioneros ruandeses. Yaoundé, capital del Camerún, ha sido el lugar elegido. Por cierto, con notable movimiento vocacional.