Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

1 octubre 2007

 

 

 

Catequesis sobre el martirio

 

 

 

Mártires del Coll

 

"No hay amor más grande, que dar la vida por los amigos" (Jn 15, 13)

 

0.- INTRODUCCIÓN

 

Afrontar el martirio catequéticamente es una tarea que, a priori, resulta difícil; más aún cuando nuestra sociedad vive momentos de vorágine económica y la muerte sólo se ve a través de la televisión, y nunca se toca de cerca.

 

La muerte, en nuestra sociedad, es vista en todo caso como tragedia... El terrorismo, los accidentes de carretera, una enfermedad terminal. En otros casos, se niega la muerte de seres queridos a los niños y se les intenta "engañar" negando esta realidad dolorosa que forma parte ineludible de nuestra vida.

 

Los mártires están por encima de las trágicas circunstancias que los han llevado a la muerte. Con su beatificación se trata, ante todo, de glorificar a Dios por la fe que vence al mundo (Jn 5, 4) y que trasciende las oscuridades históricas y las culpas de los hombres.

 

Los nuevos mártires de España

Santuario de Barcelona donde los Mártires del Coll sirvieron hasta dar la vida

 

 

Podemos destacar como rasgos comunes de estos nuevos mártires los siguientes: fueron hombres y mujeres de fe y oración, particularmente centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Santísima Virgen. Por ello, mientras les fue posible, incluso en el cautiverio, participaban de la Santa Misa, comulgaban e invocaban a María con el rezo del rosario. Eran apóstoles y fueron valientes cuando tuvieron que confesar su condición de creyentes; disponibles para confortar y sostener a sus compañeros de prisión; rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana; fueron fuertes cuando fueron maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron para ellos; a la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como su único Señor.

 

Los mártires, que murieron perdonando, son el mejor aliento para que todos fomentemos el espíritu de reconciliación. Que por el testimonio y la intercesión de los mártires se vigorice nuestra esperanza y se encienda nuestra caridad.

 

 

1.- OBJETIVOS

 

  • Saber que han existido personas que, como Jesús, han dado la vida por otras por ser fieles a unos valores humano-cristianos.

  • Investigar los lugares donde nacieron y crecieron nuestros mártires.

  • Conocer a fondo el testimonio de los primeros mártires de la Iglesia.

  • Hacer una reseña de la Congregación religiosa a la que pertenecieron: los Misioneros de los SS. Corazones.

  • Reconocer los signos y símbolos del martirio cristiano.

  • Orar a Dios dando gracias, sabiendo que contamos con unos intercesores que nos ayudan a conocer mejor a quien lo dio todo por amor: Jesús de Nazaret

  • Comprometernos en la búsqueda de un mundo más justo, desde valores concretos: tolerancia, diálogo, reconciliación, paz y justicia

 

 

2.- DESARROLLO DE OBJETIVOS

 

Saber

 

  • El significado de la palabra "mártir".

  • Los signos del martirio: la palma del martirio, la corona del martirio, el significado del color rojo.

  • Los mártires del Coll, cuidando del templo, de la liturgia; enseñando a escribir y atendiendo pastoralmente a sus propios hermanos, murieron sabiendo que todo formaba parte de su opción cristiana y católica.

  • Los mártires, como nuestros seres más queridos, nos esperan en el cielo junto a quien lo dio todo por amor: Jesucristo

  • Que hay muchos cristianos que han dado la vida por aquello que para ellos era importante, como por ejemplo el P. Maximiliano Kolbe.

 

Investigar

 

  • ¿Dónde nacieron nuestros mártires?

  • Dibujar o copiar un mapa de las Islas Baleares. Resaltar las ciudades o pueblos donde crecieron nuestros mártires: Francesc Mayol (Vilafranca de Bonany); Pau Noguera (Sóller); Simó Reynés (Mancor de la Vall); Miquel Pons (Llubí).

  • Escribir una historieta de los mártires, leyendo y conociendo a fondo la historia de al menos dos mártires de la Congregación mSSCC.

  • Leer y conocer el papel desempeñado por Dª. Prudencia Cañellas en esta historia de martirio.

  • ¿Qué acontecimientos históricos dan inicio a la persecución religiosa del año 1936?

  • A los "mártires del silencio"; millones de personas asesinadas por la violencia institucionalizada: el millón de muertos armenios, los innumerables muertos de la dictadura comunista en la ex URSS y durante el terror comunista, las guerras mundiales y el exterminio judío, los 30 millones de muertos en las carestías chinas de 1958 y 1962, los asesinatos de los negros de Sudán y Rwanda, la violencia de las dictaduras en América Latina y los asesinatos en Yugoslavia.

 

Conocer

 

  • Que el martirio cristiano es una entrega de la propia vida a imitación de quien lo dio todo por amor: Jesucristo

  • El testimonio del primer mártir cristiano: Esteban (Hechos 6, 8-15; 7, 54- 60)

  • Y el de otros mártires actuales como el P. Maximiliano Kolbe en los campos nazis de exterminio.

 

Hacer

 

  • Una breve reseña de los Misioneros de los SS. Corazones, desde los contenidos de su página Web: www.msscc.org (ver el bloc "Con el corazón en la mano").

  • Una biografía del P. Joaquín Roselló y Ferrá, fundador de los Misioneros de los SS. Corazones.

  • Un mural con la obra social que realizan en el Tercer Mundo, desde la Fundación Concordia

 

Reconocer

 

  • Los signos del martirio: la palma del martirio, la corona del martirio, el color rojo.

  • La relación de estos símbolos, con los que consiguen "medallas en los juegos olímpicos".

  • El sentido cristiano dado por Pablo en 1ª Corintios 9, 24-27 y 1ª Corintios 15, 54-58.

  • La sangre de los traspasados de nuestro tiempo: los inmigrantes que mueren en el Estrecho, las pueblos de África condenados a muerte por una economía mundial inhumana, los pobres de América Latina y Asia, que quedan al margen del sistema de distribución de la riqueza.

 

Orar

 

  • Con la lectura de algún relato sencillo donde los más pequeños descubran que servir a los demás, por amor, puede llevar a la entrega de la propia vida.

  • Escribiendo una canción que resuma el sentido de martirio.

  • En torno a la Palabra de Dios: relato de la muerte de Esteban (Hch 7, 54ss); la muerte de Juan el Bautista (Mateo 14, 1- 12), etc.

  • Participando en la Eucaristía (o en una celebración preparada para la ocasión), donde hacemos memoria de la muerte y resurrección de Jesús, esperando el día del Banquete final en torno a la mesa del Reino.

 

Comprometernos

 

  • A dar a conocer aquello que hemos estudiado y celebrado en la catequesis martirial.

  • A dejarnos invadir por aquellos valores concretos de nuestros mártires: sencillez, humildad, trabajo, entrega generosa sin pedir reconocimientos...

  • A intentar que nuestra sociedad sea más solidaria y atienda a los "más pequeños" de nuestro entorno: inmigrantes en búsqueda de una vida más digna, ancianos abandonados, enfermos terminales, grupos y ONGS que claman por una justicia que no llega.

  • A ser más tolerantes: esto es... a no rechazar a nadie por sus ideas políticas, o por sus creencias religiosas, o por ser culturalmente distinto a mí, o por el color de su piel y lugar de procedencia.

  • A conocer en profundidad a Jesucristo, mártir del amor, y ejemplo de una vida entregada.

  • A imitar a nuestros mártires, actuando como niño, adolescente o joven cristiano; con una pertenencia a la Iglesia de los mártires; con una opción por la vida laical comprometida igual que D. Prudencia Cañellas o desde la vida consagrada como nuestros hermanos mártires Francesc, Simó, Pau y Miquel.

 

 

3.- CATEQUESIS PARA NIÑOS

 

Destinatarios: Niños de 1º de E. Primaria hasta 5º de E. Primaria.

 

Dinámica: "El espantapájaros" (cfr. Material 1).

 

  • Cada profesor habrá construido un espantapájaros. Es muy simple. Se buscan  palos de tamaño mediano, se unen en cruz, y luego se le viste con ropa en desuso. No olvidar hacer por otro lado la cabeza (fácilmente se puede hacer con un globo inflado y pegando mucho papel) y algún objeto que represente el corazón del espantapájaros.

  • El profesor debe saber el cuento de memoria. No vale leerlo porque aburre a los niños. Otra forma de presentarlo es prepararlo previamente con los niños como una representación.

 

Desarrollo: Indicaciones para la catequesis.

 

El relato es sencillo y muy claro para niños de estas edades. No hay que caer en clasificar a los personajes en buenos o malos, sino en resaltar el valor de la entrega. El simbolismo es muy directo. De la purificación total por el fuego hasta la entrega total, nace nueva vida para otros.

 

No olvidemos contar a los niños qué es un espantapájaros. Muchos no han estado en un huerto porque en la ciudad es difícil, pero es importante que primero se hagan la idea del personaje.

 

Hay que aludir a elementos que conforman la vida de las personas: el querer todo para sí; que de nuestro corazón depende cambiar y ser diferentes, la sensibilidad ante los problemas de los demás. Preguntar si conocen personas que son capaces de darlo todo sin pedir nada a cambio.

 

No olvidar haber leído con detenimiento la crónica sobre la muerte de nuestros mártires del Coll. No es necesario hablar de cada uno de ellos a los niños. Se trata de que tengan un idea aproximada del acontecimiento que vamos a celebrar: la beatificación de estos hermanos nuestros por parte de la Iglesia, como reconocimiento a la entrega de su propia vida por amor a las gentes de su barrio, especialmente a los niños desde la catequesis y la enseñanza.

 

Diálogo y catequesis:

 

  • ¿Sabéis lo que es un espantapájaros?

  • ¿Cómo y para qué lo construye este labrador? ¿Cumple el fin para el cuál esta pensado?

  • ¿Por qué el espantapájaros estaba contento, cada vez que daba algo a quien se lo pedía?

  • ¿Qué pasó finalmente con él?

  • ¿Conocéis a personas que hayan sido igual que el espantapájaros? ¿Es decir, que lo hayan dado todo sin importar qué le pudiera suceder?

 

Presentación de los mártires: (cfr. Material 2).

 

(Marcar la foto de Pau, 1º izq en 2ª fila)

Pau desde su más tierna infancia, formó parte del grupo de monaguillos.

Y tú, ¿cómo participas en tu parroquia?

 

Para la acción:

 

  • Con los niños más pequeños (1º, 2º y 3º de E. Primaria) se puede hacer un taller donde ellos aprendan a construir un espantapájaros. Se pueden utilizar tres palos chinos, la cabeza se puede hacer con un globo pequeño y pegando papel. Para la ropa, utilizar la de alguno de sus muñecos. Se rellena el cuerpo con algodón, y de corazón, se puedo colocar una chuche o algo similar que se pueda comer.

  • Hacer un mural con las diferentes partes de un espantapájaros estilo puzzle. Luego pueden colorearlo y pegarlo en su cuaderno de clase (cfr. Material 3).

  • Recortar los signos del martirio y pegarlos junto a la foto de alguno de nuestros mártires (cfr. Material 4).

 

Orar y celebrar:

 

  • Hacer un pequeño acto penitencial: cada niño escribe en un trozo de papel una oración de perdón, por las veces que no sabe compartir, o que le gana la avaricia y quiere todo para sí. Después la tiramos a una urna. Decimos a los niños que luego será quemada, para que muera lo malo y nazca en nosotros lo bueno, lo que vale la pena.

  • Vamos a la capilla y encendemos una vela a Jesús (sólo una por clase), recitando una oración (cfr. Material 5).

  • Cantamos todos juntos una canción relacionada con el martirio: "Danos un corazón", "Hoy Señor te damos gracias", "Qué suerte es tener"...

 

 Compromiso:

 

  • Ser solidarios y compartir algo de lo mío, con los demás.

  • Aprender a servir desde las cosas simples: ayudando a poner la mesa, arreglando mi habitación, siendo ordenado con mis cuadernos y libros, respetando a mis compañeros, profesores y a todas las personas.

  • Pedir a mis padres que me enseñen el lugar donde se reúnen los cristianos: la parroquia, la capilla cercana a mi casa, la ermita de mi pueblo.

 

 

4.- CATEQUESIS PRE-ADOLESCENTES

 

Destinatarios: Pre- adolescentes de 6º de E. Primaria y 1º y 2º de ESO.

 

Dinámica: "Gracias Tejón" (cfr. Material...).

 

Objetivo: Aceptar la muerte, descubrir la vida.

 

Desarrollo: Indicaciones para la catequesis:

 

Este relato es un extracto del libro de Susan Valery, "Gracias Tejón". Los protagonistas son animales y está dirigido a niños y adolescentes.

 

Algunos niños viven muy fuertemente la angustia de la muerte. Esa angustia se traduce de muchas maneras: miedo, soledad, abandono, falta de ilusión, abandono de las obligaciones, tristeza... Por otra, los niños se preguntan qué pasa con las personas que mueren; o qué injustas las enfermedades o accidentes que se llevan a sus seres queridos. Hay que buscar maneras de encontrar símbolos o explicaciones convincentes que les ayude a entender que también la muerte es entrega, incluso de la propia vida, por aquellos ideales que perseguimos o soñamos alcanzar.

 

Nuestros seres queridos, igual que los mártires o el propio Jesús, nos dejan un legado de valores incalculables, que nos ayuda a nosotros a ser mejores personas y, a la humanidad, a encontrar caminos lejos de todo odio, de toda violencia, y cerca del encuentro, la reconciliación, la esperanza de una vida digna.

 

Diálogo y catequesis:

 

  • Comenzar hablando de Tejón: cómo era, qué hizo, qué les pasó...

  • A partir de ahí, centrarse en la experiencia de la muerte...

  • ¿Por qué no le asustaba la muerte? ¿Cuál era su preocupación? ¿Conoces personas como él?

  • ¿Por qué lloramos cuando se nos muere alguien querido?

  • ¿Cómo celebramos o recordamos a las personas que hemos amado?

 

Presentación de los mártires: (cfr. Material 2).

 

Miquel Pons a los 12 años entró en la escolanía de Lluc para cantar a la Virgen y ser Misionero

Y tú, ¿qué serás el día de mañana?

 

Para la acción:

 

  • Escribir una redacción con las cosas que les gustaría hacer en la vida; cosas importantes para que se les recuerde, o que dejen un legado de valores para los demás.

  • Leer la vida de los "Mártires de Coll" y elaborar un cómic o un mural con el relato de su vida y el desenlace en la hora difícil y más triste (persecución, detención, asesinato). Se puede consultar la PW de la Congregación (www.msscc.org), especialmente el bloc "Con el corazón en la mano".

  • Dibujar o bajarse de Internet un mapa de las Islas Baleares. Pegarlo en el cuaderno de religión, indicando el nombre de los pueblos o ciudades donde nacieron nuestros mártires.

  • En el aula de informática, leer y hacer una descripción de los Misioneros de los SS. Corazones: www.msscc.org o www.lluc.net. ¿Cómo se llama el Fundador? ¿En qué lugar se fundó la Congregación? ¿En qué países está presente actualmente? ¿Qué labor social desarrollan en países como Rwanda, Camerún, Argentina, República Dominicana?

 

Orar y celebrar:

 

  • Bajar un momento a la capilla del colegio o a la parroquia, y hacer una breve oración por los seres queridos difuntos.

  • Hacer un acto similar en torno a los Mártires del Coll.

  • Leer un extracto sobre el desenlace de la muerte de los mártires en las montañas de Barcelona. En silencio, meditar sobre el significado de la muerte.

  • Leer un pasaje de la pasión de Jesús de uno de los Evangelios.

 

 Compromiso:

 

  • Elaborar con un grupo de compañeros un cómic con la vida de los "Mártires del Coll". Pedir a unos de los misioneros del Colegio que os facilite el material para ello (cfr. PW).

  • Escribir un testamento con aquellos valores que creáis más importantes para vosotros: aquellos que os hacen ser felices y buenas personas.

  • Buscar y escribir en el cuaderno de religión, al menos 5 profesiones dónde el objetivo fundamental de ella sea el servir a los demás hasta el extremo.

 

 

5.- CATEQUESIS ADOLESCENTES

 

Destinatarios: Adolescentes de 3º y 4º de la ESO; 1º y 2º de Bachillerato

 

Dinámica: "Blowin’ in the wind (Bob Dylan)" (cfr. Material).

 

Desarrollo: Indicaciones para la catequesis.

 

Tener muy en cuenta que vamos a hacer catequesis con adolescentes. Habrá que informarles bien del por qué de esta catequesis, a qué responde. Por otra, es un tema poco atrayente para ellos, por lo que habrá que utilizar mucho el ingenio.

 

Es por eso que tendremos que llevar a clase una fotocopia de la canción de Bob Dylan. Luego habrá que hacer una pequeña reseña de este poeta, músico y cantor, premio "Príncipe de Asturias de las artes" 2007. Si es posible grabamos en CD la canción "Blowin’ in the wind", y la escuchamos.

 

En la pizarra se puede ir escribiendo las conclusiones que se vayan sacando.

 

Diálogo y catequesis:

 

  • ¿Sabéis quien es Bob Dylan?

  • ¿Cuáles son los temas que aparecen en la canción?

  • ¿Qué elementos pacifistas aparecen en la letra de esta canción?

  • ¿A qué amarga historia de la humanidad se puede referir Dylan, cuando habla de las muertes innecesarias?

  • ¿Qué conflicto dividió a la sociedad Española y llevó a la guerra y a la muerte en la primera mitad del  Siglo XX?

 

Presentación de los mártires: (cfr. Material 2).

 

Simón Reynés, adolescente débil y enfermizo, fue capaz de dar la vida por los valores en que creía

¿Qué es para ti un joven fuerte?

 

Para la acción:

 

  • Dividir la clase en grupos de 3 o 4 personas.

  • Proponer las siguientes actividades: a) Hacer una reseña de los Misioneros de los SS. Corazones, desde los contenidos de su página Web: www.msscc.org; b) Investigar cuáles fueron las causas que llevaron al enfrentamiento civil en España, entre los años 1936-1939 c) Elaborar un Power Point cuyo tema sea el siguiente: "mártires del silencio". Aquellas personas que mueren ajenas a las ideas políticas o religiosas y que son resultado de lo que conocemos como "daños colaterales": los desplazados de la guerra de Irak, los inmigrantes que mueren intentado cruzar el Estrecho, los miles de pobres de las grandes ciudades de A. Latina, excluidos de la distribución de la riqueza, los niños que mueren por causas totalmente salvables con un poco de solidaridad los países ricos.

  • Hacer un mural sobre los mártires del Coll en Barcelona.

 

Orar y celebrar:

 

  • Bajar con cada clase a la capilla, la semana siguiente a la presentación de actividades; hacer un momento de oración en torno a un tríptico que se preparará para la ocasión.

  • Meditar el texto de 1ª Cor 9,24- 27. ¿En qué necesitamos prepararnos a conciencia para alcanzar la meta que nos hemos propuesto?

  • Escribir un poema donde aparezca reflejados estos valores: amor, entrega desinteresada, trabajo, compromiso, luchas por unos ideales...

 

Compromiso:

 

  • Elaborar un tríptico informativo, con las conclusiones del tema trabajado.

  • Con la ayuda del Departamento de Informática, elaborar material en Power Point o para la página Web del Colegio sobre la vida, la tarea, la persecución y muerte de nuestros mártires.

  • Organizar con la colaboración del Departamento de Pastoral una campaña solidaria a favor de la Fundación Concordia, institución que colabora directamente con nuestros proyectos en el Tercer Mundo.

 

NB. Existen algunos Power Points elaborados sobre los mártires del Coll que se pueden encontrar en www.msscc.org  sección Presentaciones o  pedir a P. Emilio.

 


 

 

MATERIALES

 

 

Material 1: "El espantapájaros".

 

En un lejano pueblo, vivía un labrador muy avaro. Era tan egoísta que, cuando un pájaro comía un grano de trigo encontrado en el suelo, se ponía furioso y pasaba los días vigilando para que nadie le tocara su huerto.

 

Un día tuvo una idea:

 

Ya sé, construiré un espantapájaros, de este modo alejaré a todos los animales del huerto.

 

Cogió tres cañas y con ellas hizo los brazos y las piernas, luego con paja dio forma al cuerpo, una calabaza le sirvió de cabeza, dos granos de maíz de ojos, por nariz puso una zanahoria y la boca una hilera de granos de trigo. Además, le colocó unas ropas viejas y, de un golpe seco, lo hincó en la tierra. De pronto se percató de que le faltaba un corazón. Cogió el mejor fruto del peral, lo colocó entre la paja y se fue a su casa.

 

Allí quedó el espantapájaros moviéndose al ritmo del viento. Más tarde un gorrión voló despacio sobre el huerto, buscando donde poder encontrar trigo. El espantapájaros al verlo quiso ahuyentarlo a gritos, pero el pájaro le dijo:

 

Déjame coger trigo para mis hijos.

No puedo, contestó nuestro amigo.

 

Tanto le dolía ver al pobre gorrión, pidiendo comida, que por fin le dijo:

 

Puedes coger mis dientes, que son granos de trigo y mis ojos que son dos granos de maíz.

 

El gorrión los cogió y de alegría besó su frente de calabaza. El espantapájaros se quedó sin boca pero feliz de haber ayudado a aquel pajarillo.

 

Una mañana un conejo entró en el huerto. El espantapájaros lo vio y quiso asustarle, pero el conejo lo miró y le dijo:

 

Tengo hambre. Déjame coger sólo una zanahoria.

 

El espantapájaros no quería traicionar a su amo, así que le ofreció su nariz. Quería cantar de alegría, pero no podía porque no tenía boca, ni nariz para percibir el perfume de las flores.

 

Poco más tarde oyó que alguien le decía:

 

Espantapájaros, el labrador me ha echado de su casa porque le pedí ropa para abrigarme. Tengo mucho frío. ¿Puedes ayudarme?

¿Quién eres? -preguntó el espantapájaros que no podía verle, pues ya no tenía ojos.

Soy un inmigrante sin trabajo, que busca vivir dignamente.

Coge mi vestido, es lo único que puedo ofrecerte.

¡Oh,  gracias espantapájaros!

 

A la mañana siguiente, notó que alguien lloraba junto a él. Era una mujer que buscaba comida para sus hijos, y el dueño de la huerta no quiso darle.

 

Pobre madre.... cuánto sufrirá por sus niños. Te doy mi cabeza que es una gran calabaza.

 

Cuando el labrador fue al huerto y vio el espantapájaros en aquel estado, se enfadó mucho y le prendió fuego. Sus amigos, al ver como ardía, se acercaron y amenazaron al labrador, pero en aquel momento, cayó al suelo algo que pertenecía al espantapájaros: su corazón de pera. El hombre, riéndose, se lo comió diciendo:

 

¿Decís que todo os lo ha dado? Pues esto me lo como yo.

 

Pero nada más morderla, notó un cambio en él y les dijo:

 

Desde ahora, siempre compartiré con vosotros.

 

Mientras, el espantapájaros se había convertido en cenizas y el humo llegaba hasta el cielo, hasta el sol, transformándose en el más brillante de sus rayos.

 

 

Material 2: Presentación de los mártires.

 

El grupo de los mártires del Coll consta de 4 Misioneros de los SS. Corazones, 2 Franciscanas Hijas de la Misericordia y 1 viuda, feligresa de la misma parroquia

(Cuadro de Fabián Carbonell, Buenos Aires)

 

 

El P. Simó Reynés: fuerte en la debilidad.

 

Nació en enero de 1901, en Mancor de la Vall, un pueblecito a los pies de la sierra de Tramontana, en Mallorca. Le bautizaron al día siguiente de nacer. A los siete años ingresó en la escuela y el maestro, como la mayoría de los de la época, era aficionado -más de la cuenta- a abrir la inteligencia de los niños a golpe de vara.

 

Era muy sensible y sufría por las travesuras de los demás.

 

Simó sentía una especial atracción por el arte de la música que le acompañaría a lo largo de su vida. Llegó a formar parte de un coro de niños en la catedral de Palma de Mallorca. Gracias a su voz y a los indicios de vocación sacerdotal fue recompensado con una beca que le ayudó económicamente a realizar sus estudios.

 

En enero de 1919, recibió los hábitos religiosos y comenzó el noviciado dentro de la Congregación. Luego emitió los primeros votos en La Real, un antiguo monasterio cercano a la ciudad de Palma de Mallorca. Años más tarde pronunció sus votos perpetuos en la ciudad de Sóller.

 

Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1926 y enviado enseguida a la ermita de San Honorato como confesor de los novicios.

 

A finales de julio de 1929 lo encontramos como profesor de de religión de los estudiantes de teología de la Congregación. Un año más tarde sería enviado a Sóller como maestro de capilla (director del coro), confesor de la comunidad y secretario local.

 

De pronto cambió el marco socio-político de España. El 14 de abril de 1931 se proclamaba la segunda República. La preocupación se adueña de los congregantes y de toda la Iglesia española. El hermano del P. Simó, que se llamaba Francesc y era el superior de la comunidad del Coll, presentía acercarse horas difíciles. Solicitó a los superiores tener a su hermano con él y así fue destinado a Barcelona.

 

Si es preciso hacer un juicio sobre la andadura del P. Simó, cabría decir que su religiosidad estaba profundamente arraigada y la encauzó entrando en la vida religiosa. En ella se prestaba a gusto a realizar los oficios poco vistosos que se le confiaban: confesor, cronista, encargado de sacristía, sustituto del director de coro, etc.

 

En Mancor del Valle, su pueblo natal, se resolvió otorgarle el título de hijo predilecto, en memoria de su martirio. Una calle principal de esta ciudad lleva su nombre.

 

 

El P. Miquel Pons: maestro de gramática, testigo de la fe.

 

Miquel Pons nació el 8 de julio de 1907 en Llubí, un pueblecito mallorquín. El mismo día recibió las aguas bautismales, de manos del sacerdote que había casado a sus padres.

 

El 18 de enero de 1920 entró en el Santuario de Lluc con el deseo de llegar a ser religioso y durante unos años formó parte de la escolanía de niños cantores llamada de los "blavets" por el color de las sotanitas con las que todos los días cantaban a la Moreneta.

 

Luego ingresó formalmente en la congregación de Misioneros de los SS. Corazones. Vistió la sotana de novicio el 24 de setiembre de 1922 junto con otros seis candidatos. El 6 de septiembre de 1931 fue ordenado por el obispo Juan Perelló en el Santuario de Lluc.

 

Los que un día fueron alumnos suyos recuerdan al P. Pons como un profesor comprensivo y paciente, que procuraba hacer amenas sus clases.

 

Destinado al Santuario de la Mare de Déu del Coll en Barcelona, colaboró en los trabajos de la casa y de la Iglesia. Mostró un especial interés por el mundo de la escuela y la pedagogía. Fue ésa la tarea que le ocupó más tiempo en sus breves años de sacerdocio. A la hora del martirio confesó y proclamó su fe, como buen maestro convencido de lo que enseña. Fue testigo de ella. Fue, en el estricto sentido del vocablo, un testigo-mártir de sus íntimas convicciones. Una vez más actuó como profesor; en esta ocasión, frente a los verdugos. Los fusiles no acallaron sus ideas, sino que le pusieron altavoz.

 

 

El hermano Pau Noguera: los atajos de Dios.

 

Nació en el precioso pueblo mallorquín de Sóller, el 24 de noviembre de 1916. Era el primero de siete hermanos. Recibió el bautismo al día siguiente de su nacimiento en la Iglesia parroquial de su pueblo natal.

 

A los siete años, tal y como se acostumbraba en la época, el niño recibió por primera vez su primera comunión. Poco después, por petición de su padre, fue incluido en el numeroso grupo de monaguillos de la parroquia. El cura párroco, bien impresionado por la conducta de Pau, siempre pensó que se inclinaría por la vida sacerdotal. Por lo cual sugirió a su padre que lo llevara a las clases impartidas por los Misioneros de los SSCC que tenían un colegio en el Convento del Sant Cristet, a los que más tarde pertenecería y con cuyo hábito le sorprendió la muerte.

 

El 21 de noviembre de 1921 empezó a convivir con los misioneros en calidad de interno. Cuando no le urgían las obligaciones del estudio dedicaba su tiempo a los trabajos manuales. En agosto de 1931 el joven Pau expresó su firme decisión de ingresar en la congregación.

 

Inició el postulantado el 10 de setiembre de 1931. El 22 de setiembre de 1932 vistió el hábito e inició el noviciado. Dos años más tarde, el 23 de setiembre de 1934 hizo su primera profesión religiosa. No se ordenó de sacerdote porque le costaban los estudios. Era un hermano religioso dedicado a las sencillas labores de la casa. Tras algunas estancias breves en diversas residencias, fue destinado a Barcelona. Allí encontró el martirio cuando aún no había cumplido los 20 años.

 

Pau era simple, en el mejor sentido del vocablo, porque no tenía complicaciones de ningún tipo. Sus amores apuntaban a Dios, a la comunidad y a la familia. Nada tenía que ocultar ni había en él doblez de ningún tipo. No aspiraba a honores ni favorecía vanos proyectos acerca de su propia persona.

 

El joven Pau impactó en su corta vida por su candor y sencillez. Así lo repiten una y otra vez quienes le conocieron.

 

La ciudad de Sóller, donde nació y pasó su infancia, le ha rendido un justo homenaje. En el colegio de los SS. Corazones, se le recuerda de manera particular. Los alumnos de cada generación han visto en Pau un joven sencillo y decidido, un joven con las metas claras, un testigo de la fe hasta el martirio.

 

 

El hermano Francesc Mayol: raigambre campesina.

 

Francesc nació en un pueblo del llano mallorquín llamado Villafranca de Bonany el 31 de mayo de 1871 y allí recibió también el bautismo. Sus padres, Miquel y Ana, se dedicaban al antiguo oficio de cultivar la tierra y cosechar sus frutos a base de trabajo y paciencia. Su casa natal era conocida por Son Perxana.

 

Buen mozo y trabajador, Francesc iba madurando en su ambiente con la mayor naturalidad y hasta llegó a entablar una relación con una muchacha en vistas al matrimonio.

 

En el año 1893, durante las fiestas de Navidad, se predicaba la Santa Misión en su pueblo. La dirigían los PP. Joaquín Rosselló, fundador de los MSSCC  y Gabriel Miralles, sacerdotes bien conocidos en la isla. Aquella misión causó enorme impacto en la vida espiritual de las gentes de Villafranca.

 

El joven Francesc fue uno de los candidatos que visitó a los Misioneros con la idea de consagrarse al Señor en la Vida Religiosa. Al cabo de 20 días ya residía en el Santuario de la Virgen de Lluc para iniciar su andadura vocacional.

 

El 19 de marzo de 1895, Francesc vistió la sotana que entonces llevaban los misioneros y, poco más de un año después, emitió sus primeros votos religiosos.

 

En 1922 pasó a residir en la ermita de San Honorato, cuna de la Congregación. Allí destacó siempre en su solicitud por los enfermos.

 

Los últimos tres años de su vida los pasó en el Santuario del Coll en Barcelona, donde la sorprendió la muerte. Así se fueron acumulando los años sobre los hombros del hermano Mayol. Quizás disminuían sus fuerzas, pero ello no hacía mella en su modo de ser. Siempre fue sereno, sencillo, servicial, fiel a la palabra dada. Se dejó llevar, a lo largo de su vida, por el sentido común, a la vez que por su ingenuidad de raigambre campesina.

 

 

La Sra. Prudencia Cañellas: mártir de la hospitalidad.

 

Prudencia era natural de Sant Celoni (Barcelona), donde había nacido un cinco de agosto de 1884 y fue bautizada pocos días después. Sus padres se llamaban Damián y María.

 

Poco sabemos de su infancia y juventud. Quienes la conocieron dicen que era afable y comunicativa, siempre dispuesta a participar en una fiesta. Aunque tenía el genio vivo, se mostró siempre caritativa y sensible. Poseía un negocio de telas que le permitía vivir sin estrecheces económicas, pero en vez de disfrutar de su posición desahogada dedicaba mucho de su tiempo a ayudar a los demás. Desde muy jovencita había sido catequista en la parroquia del Coll, muy alejada del centro de Barcelona. Allí se desplazaba con su hermana María y conoció de cerca la realidad propia de un barrio de extrarradio. También perteneció a una asociación llamada ‘Conferencias de San Vicente de Paúl’, donde trataba de aliviar las necesidades de los más pobres.

 

Cuando ya tenía 43 años, y aunque su familia se lo desaconsejó, se casó con Ezequiel Aguadé que padecía una grave enfermedad. Su esposo decía de ella que era su "ángel de la guarda". Y era verdad porque no sólo lo cuidó con amor hasta su muerte, sino que le ayudó a crecer en la fe y a acercarse a las prácticas religiosas que había abandonado.

 

Cuando estalló la guerra en el año 1936 Prudencia era ya viuda. Vivía desde tiempo atrás en la Torre Alzina  que había heredado de una tía suya y que estaba situada en el barrio del Coll. Allí acogió, con gran peligro para su vida, a tres de nuestros misioneros y los ocultó hasta que fueron descubiertos y tiroteados en el mismo hogar que les había servido de escondite.

 

Por este gesto valiente de solidaridad ella misma fue detenida y murió junto al Hermano Pau Noguera en un lugar llamado La Rebassada, en la carretera que sube al Tibidabo. Pagó su hospitalidad a precio de sangre.

 

 

Catalina Caldés Socias: servicio a los enfermos

 

Era el 9 de julio de 1899 cuando nació en Sa Pobla (Mallorca) la segunda hija del matrimonio de Miquel Caldés y Catalina Socías, tendría otros dos hermanos andando el tiempo. El mismo día del nacimiento fue bautizada en la parroquia de S. Antoni. Familia profundamente cristiana en los criterios, lo cual derivaba también en numerosos actos de piedad y de culto.

 

Catalina estudió cabe las Hnas. Franciscanas que hacía poco más de medio siglo habían nacido en la población de Pina (Mallorca). Luego siguió frecuentando la casa de las monjas y formó parte de varios grupos eclesiales. A medida que transcurrían los años iba solidificando su propósito de unirse a ellas, y, no obstante algunas circunstancias familiares trataran de retenerla, ya no volvió atrás.

 

El 13 de octubre de 1921 vistió el característico hábito azul. Un año y un día después emitió la profesión de los consejos evangélicos. Su primer destino, la población de Lloseta (Mallorca), donde enseñó las primas letras a los párvulos y ayudó en las tareas domésticas. Tuvo otros destinos en Mallorca y uno en Ciutadella (Menorca).

 

En junio de 1936 Catalina llevaba seis años formando parte de la comunidad de religiosas franciscanas localizada en C/ Santuari, 18, en el barrio del Coll. La comunidad centraba sus tareas en la guardería infantil y en el cuidado de los enfermos con total desinterés. Subsistía gracias a los donativos. Sor Catalina dejó muy buenos recuerdos donde quiera que pasó. Hizo siempre el bien en la penumbra.

 

 

Miquela Rullan Ribot: enseñanza a los hijos de obreros

 

El 24 de noviembre de 1903 nació en la villa de Petra (Mallorca) y recibió el bautismo al día siguiente. Miquela frecuentó el parvulario que las Hnas. franciscanas habían establecido en el lugar. Sus padres lamentarían, al cabo de los años, dos vidas segadas de sus hijos: Miquela y un hermano suyo médico que ejercía en Guadalajara. También fue ejecutado en la guerra.

 

La niña era de inteligencia normal y más bien tímida. Tuvo que emigrar a Valencia con sus padres por unos años y luego regresó a Mallorca, a Palma, concretamente. De nuevo frecuentó a las franciscanas, colaboró en la catequesis, junto con sus amigas  confeccionaba prendas y juguetes para donar a los más necesitados.

 

No le importaron los comentarios que desató su decisión de entrar en la vida religiosa. Tampoco cambió de opinión cuando algunos le aconsejaban que entrara en otras congregaciones de mayor abolengo. Precisamente por su humildad y simplicidad escogía a las franciscanas, explicaba a quien le planteaba alternativas. En Pina hizo el noviciado y emitió la primera profesión el 16 de octubre de 1929. El mismo día y el mismo mes, pero seis años más tarde (en 1935) profesó de modo definitivo. Poco después fue destinada al Coll, en Barcelona. Expresó el presentimiento de su pronta muerte, tanto al despedirse de Palma como al llegar a Barcelona.

 

A lo largo de su vida insistió Miquela en identificar su voluntad con la de Dios. Discernía cuál sería y consultaba con el director espiritual acerca de la misma. En ello consistía su máxima aspiración.

 

 

Material 3: Espantapájaros

 

 

 

 

Material 4: Símbolos del martirio.

 

                                                      

 

                    Estola roja:  ornamento sagrado, utilizado por los sacerdotes, en la liturgia martirial.

                                                                                                                                         Palma del Martirio

 

     Corona del martirio

 

Material 5: Oración martirial (inspirada en la oración de Lucho Espinal).

 

Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida por los demás.

Sin embargo, tú nos la regalaste, para darla en servicio.

 

Dar la vida es darlo todo por aquello que amamos... el proyecto del Reino.

Dar la vida es quemar las naves por el bien de mi hermano.

Dar la vida es entregarse sencillamente como la aguas de un río cristalino.

Dar la vida es estar siempre al lado del pobre y del que sufre.

Dar la vida es trabajar, sin descanso, por un mundo más justo.

Dar la vida es imitar a nuestros hermanos: Simón, Pablo, Francisco y Miguel.

 

Queremos ser luz allí donde haya tiniebla.

 

Enséñanos, Señor, a darnos sin límites como lo hicieron nuestros mártires.

Enséñanos el valor de la entrega y la palabra dada.

Enséñanos a descubrir, desde la escuela, que los valores son importantes.

Enséñanos a acoger en nuestras comunidades, al pobre, al inmigrante, al excluido.

 

Que tu Iglesia, Señor, sea un lugar para vivir plenamente el mandamiento del amor.

 

La tarea es inmensa, difícil. Pero contamos contigo.

Queremos dar el ciento por uno, para que tu proyecto llegue a buen puerto.

Confiamos en que Tú nos esperas, con los brazos abiertos, en el lugar del gozo y de la paz. Amén.

 

 

Material 6: "Gracias, Tejón".

 

Tejón era un amigo de verdad. Alguien en quien se podía confiar, siempre dispuesto a echarle una mano a uno. Era también muy viejo y lo sabía casi todo. Tejón era tan viejo que sabía que pronto tenía que morirse.

 

A Tejón no le asustaba la muerte. Para él morirse sólo significaba que tendría que abandonar su cuerpo y, como su cuerpo ya no funcionaba tan bien como en otros tiempos, a Tejón eso ya no le parecía demasiado. Su única preocupación era cómo se sentirían sus amigos cuando él se hubiera ido. Con la esperanza de irles preparando, Tejón les había dicho que un día no muy lejano tendría que irse por la Gran Madriguera abajo y que esperaba que no se pusieran muy tristes cuando esto sucediera.

 

Un día se sintió especialmente viejo y cansado. Era ya tarde cuando llegó a su casa. Cenó y se sentó ante la mesa para escribir una carta. Cuando hubo acabado se instaló en su mecedora junto al fuego. Se meció a sí mismo con un suave vaivén y no tardó en quedar dormido. Entonces tuvo el más extraño y maravilloso sueño que había tenido nunca.

 

Para asombro suyo, Tejón corría. Ante él se abría un largísimo túnel. Sentía unas piernas fuertes y seguras mientras corría hacia la entrada. Ya no necesitaba su bastón, de modo que lo dejó sobre el suelo del túnel. Tejón avanzaba cada vez más deprisa, hasta que sus pies dejaron de tocar el suelo... Notó que se vencía hacia delante, que se caía y rodaba, pero sin hacerse daño. Se sintió libre. Era como si se hubiera desprendido de su cuerpo.

 

Al día siguiente los amigos de Tejón se reunieron inquietos ante la puerta de su casa. Estaban preocupados porque aún no había salido a dar los buenos días como siempre.

 

Zorro les comunicó la triste noticia de que Tejón había muerto y les leyó una nota que había dejado. Decía simplemente: "Me he ido por la Gran Madriguera abajo. Adiós. Tejón".

 

Todos los animales querían a Tejón y estaban muy tristes. En especial Topo se sintió como perdido, solo y desconsoladamente infeliz. Aquella noche, cuando se acostó, no podía dejar de pensar en Tejón. Las lágrimas le rodaban por su hocico de terciopelo.

 

Fuera empezó a nevar. El invierno había comenzado y la nieve cubrió los campos, pero no pudo ocultar la tristeza que sentían los amigos de Tejón.

 

Tejón siempre había estado allí cuando alguien le había necesitado. Todos los animales se preguntaban qué harían ahora que él se había ido. Tejón les había dicho que no dejaran de ser felices, pero eso no era tan fácil.

 

Cuando la primavera ya estuvo cerca, los animales empezaron a hacerse visitas y hablaron de los días en que Tejón aún vivía.

 

Topo manejaba bien las tijeras y habló de cuando Tejón le enseñó a recortar una cadena de topos en un papel plegado. Rana era un patinador excelente. Recordó cómo Tejón le había ayudado a dar sus primeros pasos deslizantes sobre el hielo. Tejón le llevó con cuidado a través de la superficie helada hasta que tuvo la suficiente confianza para empezar a patinar sola. Zorro se acordaba de cuando era un muchachito incapaz de hacerse bien el nudo de la corbata hasta que Tejón le enseñó cómo debía hacerlo. Ahora Zorro sabía hacer cualquier tipo de nudo e incluso había inventado él mismo algunos nuevos.

 

Tejón le había suministrado a la señora Conejo su receta especial para el pastel de jengibre.

 

Cada animal tenía un recuerdo especial de Tejón, algo que él les había enseñado y que ahora ellos sabían hacer extraordinariamente bien. Les había dado a cada uno un regalo de despedida que podían guardar para siempre. Utilizando aquellos regalos serían capaces de ayudarse entre ellos.

 

Cuando se derritió la última porción de nieve, también lo hizo la tristeza de los animales. En adelante, cuando se mencionaba el nombre de Tejón, siempre había alguien que recordaba alguna historia que hacía reír a todos.

 

Un cálido día de primavera, mientras caminaba al pie de la colina donde había visto por primera vez a Tejón, Topo quiso dar las gracias a su amigo por su regalo de despedida.

 

-Gracias, Tejón...  -dijo con suavidad, creyendo que Tejón le oiría.

 

Y en cierto modo, Tejón le oyó.

 

 

Material 7: Blowin’ in the wind (Bob Dylan).

 

 

SOPLANDO EN EL VIENTO

 

¿Cuántos caminos debe un hombre andar

para que le tengáis por hombre?

¿Cuántos mares debe una blanca paloma surcar

para poder descansar en la arena?

¿Cuánto tiempo seguirán silbando las balas del cañón antes de ser prohibidas para siempre?

 

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,

La respuesta está soplando en el viento.

 

¿Cuántas veces ha de mirar un hombre hacia arriba para poder ver el cielo?

¿Cuántos oídos debe un hombre tener

para oír los lamentos del pueblo?

¿Cuántas muertes más habrán de tomarse

para que se sepa que ya son demasiadas?

 

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,

La respuesta está soplando en el viento.

 

¿Cuántos años puede una montaña existir

antes de confundirse con el mar?

¿Cuántos años pueden los pueblos vivir

sin conocer la libertad?

¿Cuánto tiempo puede un hombre fingir

pretendiendo no ver lo que ve?

 

La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento,

La respuesta está soplando en el viento.

 

 

                          

 

Bibliografía y material utilizado para la elaboración de la catequesis:

 

  • Manuel Soler Palá, msscc, "Los mártires del Coll", una crónica de locura y sangre, Mallorca, 2006.
  • Manuel Soler Palá, msscc, "Los atajos de Dios", hermanados con lazos de sangre, Mallorca, 1993.
  • Herminio Otero, "Narraciones para la catequesis", Ed. CCS, Madrid, 1992.
  • Liturgia para la misión joven, Delegación diocesana de Infancia y Juventud, Madrid, 2006.
  • Jaume Reynés, msscc, "Els Mártirs del Coll, Butlleti informatiu de la causa de Beatificació", nº 1, julio de 2007, Mallorca.
  • CEE, subsidio Catequético, Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis.

 

 

Mario Ariel Quintrilef, msscc