Con el corazón en la mano (bloc msscc)

 

 

 

27 marzo 2007

 

 

 

LOS  MÁRTIRES  DEL  COLL

Personas

sencillas y rectas

 

 

 

 

En el presente escrito hago una somera presentación de los cinco mártires del Coll: dos sacerdotes, dos hermanos coadjutores, dos religiosas y una laica. El siguiente se ocupará de los últimos días de su vida y de su muerte.

 

 

 

SIMÓ REYNÉS SOLIVELLAS

 

Nació el 23 de enero de 1901 en Mancor de la Vall (Mallorca) y recibió el bautismo al día siguiente. Fue el segundo de siete hermanos. El primero, Francesc, abrazó igualmente la vida religiosa cabe los Misioneros de los SS. Corazones y se mantuvo siempre muy cercano a la evolución de su hermano Simón. Profesó los consejos evangélicos el 3 de octubre de 1918. Hizo prácticamente sus estudios en varias residencias de la Congregación en Mallorca, a causa de su menguada salud. El 21 de noviembre de 1926 le fue conferido el orden sacerdotal.

 

El P. Simón tuvo dificultades de salud a lo largo de la vida. Pasó por numerosas residencias. Entre las tareas más relevantes que le fueron asignadas están la de auxiliar del Maestro de Novicios en S. Honorat, y el cuidado de un grupo de niños en el santuario de Lluc. Otros trabajos que desempeñó fueron Maestro de capilla, confesor de la comunidad y cronista local.

 

Al cambiar el marco social y político de España y proclamarse la segunda República, se experimenta una fuerte hostilidad contra la Iglesia. En febrero de 1936 se le destina a Barcelona. Le costó aceptar este mandato al P. Simó, pues tenía el presentimiento trágico de que iba a morir. En Barcelona, en efecto, era donde más hostilidad bullía contra los eclesiásticos.

 

La religiosidad del P. Simón se alimentaba de raíces ancestrales y la encauzó entrando en la vida religiosa. En ella se prestaba con gusto a los oficios anónimos que se le confiaban. En su boca quedarían muy ajustados los versículos del salmo: Señor, mi corazón no es ambicioso ni mis ojos altaneros: no pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que callo y modero mis deseos: como un niño en brazos de su madre (Salmo 131, 1-2).

 

 

 

 

MIQUEL PONS RAMIS

 

El mismo día de su nacimiento, el 8 de julio de 1907, recibió el bautismo. El pueblo en que vio la luz se llamaba Llubí (Mallorca). Sus padres eran de origen muy humilde y tuvieron seis hijos.  Emitió los primeros votos el 25 de septiembre de 1923. Hizo los estudios de humanidades y teología en varias residencias de los Misioneros SS. CC. El Obispo de Lluc, antiguo Superior General de la Congregación, le impuso las manos el día de su ordenación sacerdotal: el 6 de septiembre de 1931.

 

Buena parte de su corta vida la pasó en el santuario de Lluc ejerciendo como profesor de niños y adolescentes. Sus alumnos hablaban de él como maestro comprensivo y benevolente, con el deseo de hacer amenas sus enseñanzas. Su bondad nunca degeneró en permisividad y no fue obstáculo para imponer el orden cuando era debido. Algunos testigos aluden expresamente a su recto sentido moral.

 

Su último destino fue el santuario del Coll en Barcelona, donde colaboró en los trabajos de la casa y de la Iglesia. Sabemos que en septiembre de 1935 hizo ejercicios espirituales en Mallorca y fue a despedirse de su madre. Ambos presentían un desenlace fatal. Como su compañero Simó, también él trató de huir del acoso de los milicianos, primero en una tienda cercana al templo y luego en una casa algo más alejada. Pero al ser descubiertos no opusieron la menor resistencia.

 

 

 

 

FRANCESC MAYOL OLIVER

 

Nació en el término de San Joan (Mallorca) el 31 de mayo de 1871. Sus padres tuvieron cinco hijos, de los que sobrevivieron tres. El mismo día fue bautizado en la parroquia de Vilafranca. Tras una misión popular predicada por los Misioneros SS. CC. el joven Mayol decidió consagrarse a la vida religiosa. Anteriormente no había reparado en esta posibilidad.

 

El 19 de marzo de 1895 recibió la sotana y la faja del Instituto en el que se alistaba como Hermano Coadjutor.  El 29 de junio del año siguiente emitió la profesión perpetua. Se formó cabe el Fundador de la Congregación, P. Joaquim Rosselló, quien dejó una profunda huella en su personalidad. Finalizada su formación recorrió varias residencias. Ejerció de enfermo, de cocinero, de hortelano... Siempre solícito, piadoso y con su toque de rústica ingenuidad. Cuando se permitía algunos momentos de descanso en el trabajo físico, se sumergía en la lectura de biografías de santos.

 

Los tres últimos años de vida los pasó en el santuario del Coll, donde le sorprendió la muerte. Allá sufrió algunos achaques, pero trataba de seguir el ritmo que requería los quehaceres de la casa. Hasta llegaba a tener un cierto sentido de culpa a causa de sus dolencias. En ningún caso exigía privilegios o atenciones especiales. Los superiores convenían en que era un hombre de Dios y una garantía para la buena marcha de la casa donde residía.

 

Cuando sus compañeros de comunidad decidieron que había que abandonar la residencia, el Hno. Mayol se resistió. Pensaba que ningún daño iba a sucederle, dada su edad y su aspecto. Cuando posteriormente los milicianos incendiaron el templo, por tres veces apareció el Hno. Mayol con un ramo de hierbas para sofocar las llamas. Le amenazaron con matarle. Algunos vecinos le aconsejaron que se escondiera en la cercana tienda donde ya se encontraban sus compañeros de comunidad Simó y Miquel. Finalmente accedió.

 

 

 

 

PAU NOGUERA TRIAS

 

Pau fue el primero de los siete hermanos que fructificaron de la pareja Damià y Francesca. Nació el 24 de noviembre de 1916 en Sóller (Mallorca). Recibió el bautismo el día siguiente.  Un denso clima de fe cristiana se vivía en la familia y hasta los juegos infantiles de Pau se relacionaban con el culto. Ejerció por unos años de monaguillo.

 

No se le daban bien los estudios a Pau. Decidió, pues, entrar en la Congregación de Misioneros SS. CC. como Hermano cooperador. El 21 de enero de 1931 empezó a convivir con los religiosos del convento de Sóller en calidad de interno. Ayudaba en las tareas domésticas y se ganó desde un inicio el aprecio de los congregantes. Solicitó iniciar el noviciado, a lo cual accedieron los responsables. Con tal motivo se trasladó al monte de Randa. Profesó el 23 de mayo de 1934.

 

Fue destinado a Barcelona, lo cual le preocupó por el clima anticlerical que se vivía en la ciudad. Sabía de los asaltos a conventos y del odio que se extendía como mancha de aceite. Se despidió de su madre sumido en estos pensamientos. Emprendió la marcha hacia el Coll el 3 de mayo de 1934.

 

El Hno. Pau Noguera fue un dechado de simplicidad, en el sentido de que fue siempre transparente y vivió plenamente la unidad de vida. Nada tenía que ocultar, ninguna ambición se filtraba en sus proyectos de futuro. De manera que no había porqué favorecer meandros o recovecos reacios a la luz.

 

 

 

 

CATALINA CALDÉS SOCIAS

 

Era el 9 de julio de 1899 cuando nació en Sa Pobla (Mallorca) la segunda hija del matrimonio Miquel Caldés y Catalina Socías. Se le impuso el nombre de Catalina y tendría otros dos hermanos andando el tiempo. El mismo día del nacimiento fue bautizada en la parroquia de S. Antoni. Familia profundamente cristiana en los criterios, lo cual derivaba también en numerosos actos de piedad y de culto.

 

Catalina estudió cabe las Hnas. Franciscanas que hacía poco más de medio siglo habían nacido en la población de Pina (Mallorca). Luego siguió frecuentando la casa de las monjas y formó parte de varios grupos eclesiales. A medida que transcurrían los años iba solidificando su propósito de unirse a las Hnas. Franciscanas. No obstante algunas circunstancias familiares trataran de retenerla, ya no volvió atrás.

 

El 13 de octubre del mismo año visitó el característico hábito azul. Un año y un día después emitió la profesión de los consejos evangélicos. Su primer destino, la población de Lloseta (Mallorca), donde enseñó las primas letras a los párvulos y ayudó en las tareas domésticas. Tuvo otros destinos en Mallorca y uno en Ciutadella (Menorca).

 

En junio de 1936 Catalina llevaba seis años formando parte de la comunidad de religiosas franciscanas localizada en C/ Santuari, 18, en el barrio del Coll. La comunidad centraba sus tareas en la guardería infantil y en el cuidado de los enfermos con total desinterés. Subsistía gracias a los donativos. Sor Catalina dejó muy buenos recuerdos donde quiera que pasó. Hizo siempre el bien en la penumbra.

 

 

 

 

MIQUELA RULLAN RIBOT

 

El 24 de noviembre de 1903 nació en la villa de Petra (Mallorca) y recibió el bautismo al día siguiente. Miquela frecuentó el parvulario que las Hnas. franciscanas habían establecido en el lugar. Sus padres lamentarían, al cabo de los años, dos vidas segadas de sus hijos: Miquela y un hermano suyo médico que ejercía en Guadalajara. También fue ejecutado en la guerra.

 

La niña era de inteligencia normal y más bien tímida. Tuvo que emigrar a Valencia con sus padres por unos años y luego regresó a Mallorca, a Palma, concretamente. De nuevo frecuentó a las franciscanas. No se contentó con los actos de piedad personal, sino que colaboró en la catequesis. Junto con sus amigas de inclinaciones afines confeccionaba prendas y juguetes para donar a los más necesitados.

 

No le importaron los comentarios que desató su decisión de entrar en la vida religiosa con las franciscanas. Tampoco cambió de opinión cuando algunos le aconsejaban que entrara en otras congregaciones de mayor abolengo. Precisamente por su humildad y simplicidad escogía a las franciscanas, explicaba a quien le planteaba alternativas. El 14 de abril de 1928 ingresaba como postulante en Pina.

 

En Pina emitió la primera profesión el 16 de octubre de 1929. El mismo día y el mismo mes, pero seis años más tarde (en 1935) profesó de modo definitivo. Poco después fue destinada al Coll, en Barcelona. Allá residía una comunidad franciscana humilde y austera, en una barriada periférica de la gran ciudad. No era ajena a la turbulenta situación social y religiosa de la ciudad catalana. Expresó el presentimiento de su pronta muerte, tanto al despedirse de Palma como al llegar a Barcelona.

 

A lo largo de su vida insistió Miquela en identificar su voluntad con la de Dios. Discernía cuál sería y consultaba con el director espiritual acerca de la misma. En ello consistía su máxima aspiración.

 

 

 

 

PRUDÈNCIA CANYELLES GINESTÀ

 

Nació el 5 de agosto del 1884 en Sant Celoni (Barcelona). Fue bautizada el 10 del mismo mes y del mismo año. Contrajo matrimonio en el Santuario de la Virgen de Montserrat el 27 de septiembre de 1927. De carácter un tanto explosivo, pero de natural muy caritativo y sensible ante las desgracias del prójimo. Perteneció a las Conferencias de S. Vicente de Paúl y también a la Cofradía de la visita domiciliaria. Con frecuencia visitaba a personas necesitadas y no tenía reparos en pedir recursos para ellas.

 

La Sra. Prudència invitó a los religiosos a esconderse en su casa, la Torre Alzina. Allá fueron el 21 de julio. Los milicianos la registraron el 23 y en cuanto los encontraron los fusilaron sin contemplaciones. La Sra. Canyelles sabía a lo que se exponía al ofrecer ayuda a los clérigos acosados. De hecho, tras el registro, pocas horas más tarde, los milicianos regresaron para apresarla.

 

Explica la vinculación de la Sra. con la comunidad de religiosos el hecho de que éstos visitaran a su marido a medida que era presa de la tuberculosis. Le llevaban la comunión y le administraron la unción de los enfermos.

 

 

 

Manuel Soler Palà, M.SS.CC.